TENGO QUE CONTARLO.
Hoy me levanté con la sensación de que no seria cualquier dia, el fin de semana me habia regalado momentos de casi todo y me cabeza tenia que ordenar todo lo vivido.
Como siempre llegué a mi trabajo y me puse hablar con mis compañer@s, risas, caras de lunes, confidencias de finde,en fin, lo de cada lunes a primera hora.
El dia transcurria sin demasiadas alteraciones, las normales en mi trabajo.
Sobre las doce del mediodia pregunté por una residente que hace dias que estaba malita, me dijeron que habia pasado muy bién el fin de semana y que hasta se habia levantado un poquito, me alegré tanto que les dije a mis compañer@s que cuanto pudiera subiria a su habitación a hacerle una visita.
Asi lo hice, subi ala primera planta de la residencia, merche quiso venir conmigo, pero a ultima hora le fué imposible, con lo cuál me fui yo sola.
Al abrir la habitación senti como un frio que no pertenecia, la llamé, " PEPITA", ese era su nombre, nadie contestó, sabia que algo no estaba bién, ella cuando me oia enseguida me decia YÁ ESTÁS AQUI, DAME UN BESO, sabia que algo no estaba bién.
Nada estaba bién, pepita estaba muriendo, ni siquiera me dio tiempo a llamar a nadie, me cojio las manos y me miró de una manera que creo que nunca olvidaré.
Solo le pude decir que se tranquilizara, que apretara mi mano cuanto quisiera, solo le pude acariciar esa cara que tantas veces habia besado y asi se ha despedido de la vida una señora a la que he querido mucho y a la que quisimos por que ella era especial.
Todo esto pasó en segundos, no tengo percepción del tiempo real que transcurrio desde que me acerqué a su cama para darle ese adios, solo sé que me quedé como inmovil, no sabia si gritar. llorar, no sé.
Sali del cuarto muy lentamente, andé el pasillo, las escaleras me parecian que nunca se terminaban, al fin llegué a la planta cero, no me dio tiempo a contarlo vivido, mi cara lo dijo todo, no hablé, me fui al bestuario y me largué, no podia estar.
Ahora que han pasado unas horas lo veo todo con más claridad y en el fondome alegro de haber ido a visitarla y me alegro de haberle dado mi mano en esos momentos y me alegro de que ya no tenga que sufrir más.
LO TENIA QUE CONTAR.







sombra-del-angel dijo
La muerte tiene mil caras, mil formas, la Parca supo esperar tu vuestra llegada, esa abuela la supo detener, supo mantener con entereza ese instante de vuestra visita diaria... no es imposible decirle a la Parca dejame vivir, dejadme, cuando con alguien se ensaña sabe como atraerla hacia ella, bien en forma de Dama Blanca su emisaria, o ella en persona La Parca... seguro que en el momento que cojio vuestras manos la noble anciana supo que no partia sola.
Un abrazo amiga mia
10 Marzo 2009 | 09:53 AM